Saltar al contenido
Centro, Ciudad de México, México
Fiscal

El SAT te contactó: carta invitación, requerimiento o revisión (guía 2026)

Qué significa cada aviso del SAT, cuál obliga y cuál no, qué hacer en las primeras 72 horas y por qué el reloj se cierra el 31 de octubre.

Publicado
4 de julio de 2024
Actualizado
22 de agosto de 2026
Autor
Siempre Contable
Los cuatro escalones con los que el SAT contacta a un contribuyente — carta invitación, requerimiento, revisión electrónica y visita domiciliaria — alrededor de un escudo con el logo del SAT
Siempre Contable
Siempre Contable

Despacho contable con enfoque práctico para México

Volver al blog

Respuesta rápida: Un aviso del SAT no es una auditoría. Hay cuatro escalones —carta invitación, requerimiento, revisión electrónica y visita domiciliaria— y solo los tres últimos obligan. La carta invitación no determina un crédito fiscal, pero es el momento más barato para corregir: mientras la autocorrección sea espontánea, no procede multa (Art. 73 del CFF).

Qué te llegó exactamente

Antes de contestar nada, identifica el escalón. Los cuatro documentos se parecen en el tono y no se parecen en nada en sus consecuencias.

Escalón ¿Obliga? ¿Determina adeudo? Qué hacer
Carta invitación No No Verificar si la diferencia existe y corregir de forma espontánea
Requerimiento , con plazo No, pero su omisión sí multa Cumplir dentro del término o aclarar con soporte
Revisión electrónica (Art. 53-B CFF) , si no desvirtúas Responder por Buzón Tributario con pruebas, en plazo
Visita domiciliaria (Art. 42 CFF) Asesoría profesional desde el primer día

La señal más útil está en el propio documento. Si cita un plazo y una consecuencia concreta, no es una invitación: es un requerimiento. Si te anuncia que se ejercen facultades de comprobación, ya estás en fiscalización.

Carta invitación: qué es y qué no es

Es un aviso orientativo y preventivo. El SAT cruzó su información y encontró una inconsistencia —depósitos que no cuadran con lo declarado, CFDI emitidos sin la declaración correspondiente, deducciones que no le cuadran— y te lo hace saber antes de abrir un procedimiento.

Tres cosas que conviene tener claras:

  1. No determina un crédito fiscal. Nadie te está cobrando todavía.
  2. No hay multa automática por no contestarla, porque no es un acto de fiscalización.
  3. Y aun así es el documento más importante que vas a recibir, porque es la última ventana en la que corregir sale barato.

⚠️ El error caro no es contestar tarde: es contestar rápido y mal. Aceptar por escrito una diferencia que no existe, o pagar un impuesto que no debías, cierra puertas que después no se reabren. Antes de responder hay que saber si la diferencia existe, de dónde viene y qué documento la explica.

Requerimiento: aquí sí corre un plazo

El requerimiento no sugiere, exige: señala la obligación omitida, fija un término y advierte la sanción. Su incumplimiento sí genera multa, y la reincidencia agrava.

Si la obligación efectivamente se te pasó, cumplirla dentro del plazo suele ser mucho más barato que discutirla. Si consideras que ya la cumpliste, la vía es la aclaración con el acuse que lo demuestre — no el silencio.

Revisión electrónica: el procedimiento dominante en 2026

La revisión electrónica del artículo 53-B del CFF desplazó a la visita domiciliaria como mecanismo principal de fiscalización. Se conduce en línea, con plazos cortos y notificaciones por Buzón Tributario, sobre rubros específicos y no sobre toda tu contabilidad.

Eso tiene una consecuencia práctica que mucha gente descubre tarde: si no revisas tu Buzón Tributario, los plazos corren igual.

La vía exprés que cambió las reglas

Para comprobantes presuntamente falsos, el artículo 49 Bis introdujo una «visita domiciliaria digital» que ordena suspender la emisión de CFDI desde la notificación, sin la aclaración previa que sí contempla el 17-H Bis para la restricción ordinaria del sello.

Dicho de otro modo: confiar en que «ya avisarán con tiempo» es exactamente lo que dejó de funcionar. El detalle de cómo se restringe, se cancela y se recupera un sello está en la guía de cancelación de sellos digitales (CSD) en 2026.

Por qué te eligieron a ti

El Plan Maestro 2026, dado a conocer por el SAT el 26 de enero de 2026, fija una meta de recaudación de 5.8 billones de pesos y reorganiza la fiscalización en tres ejes: atención al contribuyente, criterios objetivos publicados de antemano y combate a la facturación falsa. Para el contribuyente, los cambios prácticos son cuatro:

  • Las revisiones ya no son aleatorias. Se programan con modelos de riesgo y analítica de datos que cruzan CFDI, declaraciones, información bancaria, comercio exterior y registros de terceros.
  • El procedimiento dominante ya no es la visita domiciliaria, sino la revisión electrónica y la fiscalización exprés.
  • Una sola revisión por contribuyente cuando hay incumplimiento, por muestra y no del 100% de la información, con criterios uniformes a nivel nacional.
  • Acceso en tiempo real a la información de plataformas digitales (Art. 30-B del CFF) desde abril de 2026.

Los focos que más disparan una revisión:

  • Coherencia entre lo declarado, lo facturado, lo deducido y lo cobrado en banco.
  • Materialidad y razón de negocio de operaciones grandes o atípicas.
  • Comercio exterior: trazabilidad, precios, permisos, regulaciones no arancelarias.
  • Tasa efectiva de impuesto baja, pérdidas recurrentes y devoluciones sin soporte sólido.

El contexto completo del giro fiscalizador lo trabajamos en reformas fiscales en México 2024–2026.

La ventana que se cierra el 31 de octubre de 2026

Si el aviso destapó un adeudo real de 2024 o años anteriores, hay una razón concreta para no dejarlo pasar: el Programa de Regularización Fiscal 2026 condona hasta el 100% de multas, recargos y gastos de ejecución para contribuyentes con ingresos de 2024 de hasta $300 millones. El impuesto se paga completo; lo que se perdona son los accesorios.

Las fechas mandan:

  • 31 de octubre de 2026 — solicitud para créditos ya determinados por el SAT.
  • 31 de diciembre de 2026autocorrección con pago en una sola exhibición.

Los requisitos y el procedimiento están en la guía del Programa de Regularización Fiscal 2026.

Qué hacer en las primeras 72 horas

  1. Identifica el escalón. Lee el documento buscando dos cosas: si cita un plazo y si anuncia facultades de comprobación.
  2. Ubica el periodo y el concepto observado. Folio, ejercicio, impuesto y monto exacto de la diferencia.
  3. Reconstruye ese periodo. Declaraciones presentadas, CFDI emitidos y recibidos, estados de cuenta y la conciliación entre los tres. Muchas «diferencias» son un CFDI cancelado que no se reflejó o un depósito que no era ingreso.
  4. Decide con números, no con nervios. Si la diferencia existe, autocorregir de forma espontánea evita la multa (Art. 73 CFF). Si no existe, se aclara con el soporte que lo prueba.
  5. Revisa tu Buzón Tributario y confirma que tus medios de contacto están vigentes. Si no lo estás revisando, hay plazos corriendo que no ves.

Qué no hacer

  • No lo ignores por ser «solo una invitación». La inconsistencia no desaparece: escala.
  • No aceptes una diferencia sin verificarla. Corregir de más es tan caro como no corregir.
  • No pagues antes de reconstruir el periodo. Un pago mal aplicado no siempre se recupera.
  • No dejes de emitir facturas por miedo. Si tu sello sigue activo, parar tu operación te cuesta más que el asunto que te trajo aquí.

Cómo se ve un contribuyente al que esto no le llega

La defensa real no empieza cuando llega el oficio: empieza meses antes, en que lo declarado, lo facturado y lo cobrado cuadren entre sí. Cuando cuadran, una revisión electrónica es un trámite administrable. Cuando no, lo único que puede hacer un asesor es contener el daño.

Dos hábitos hacen casi todo el trabajo: conciliar cada mes tus CFDI contra tus declaraciones y tus depósitos, y documentar la materialidad de las operaciones grandes o atípicas mientras ocurren, no cuando te las preguntan.


¿Te llegó un aviso y no sabes en qué escalón estás? En Siempre Contable revisamos el documento, reconstruimos el periodo observado y te decimos si conviene corregir o aclarar — antes de que el reloj corra en tu contra.

Preguntas frecuentes

Dudas frecuentes sobre este tema

¿Una carta invitación del SAT es una auditoría?
No. La carta invitación es un aviso orientativo: el SAT te dice que detectó una inconsistencia entre lo que declaraste y lo que él ya sabe, pero no inicia formalmente sus facultades de comprobación y no determina un crédito fiscal. Ignorarla, sin embargo, es lo que suele hacer que el asunto escale a un requerimiento o a una revisión electrónica.
¿Qué pasa si no contesto una carta invitación del SAT?
No hay una multa automática por no contestarla, porque no es un acto de fiscalización. Lo que sí ocurre es que la inconsistencia sigue ahí y el expediente avanza al siguiente escalón: un requerimiento con plazo, una revisión electrónica del artículo 53-B del CFF o, si el problema toca tus comprobantes, la restricción de tu sello digital.
¿Cuál es la diferencia entre carta invitación y requerimiento?
La carta invitación sugiere que revises y corrijas; el requerimiento te obliga, señala un plazo y su incumplimiento sí acarrea multa. Si el documento que recibiste cita un plazo y una consecuencia concreta, no es una invitación: es un requerimiento y hay que atenderlo dentro del término.
¿Me conviene corregir por mi cuenta antes de que el SAT actúe?
Casi siempre sí. El artículo 73 del CFF establece que no procede multa cuando cumples tus obligaciones de forma espontánea, es decir, antes de que la autoridad te lo requiera o inicie sus facultades. En 2026 esa ventaja se suma al Programa de Regularización Fiscal, que condona hasta el 100% de multas, recargos y gastos de ejecución de adeudos de 2024 y años anteriores.
¿Cómo elige el SAT a quién revisar en 2026?
Bajo el Plan Maestro 2026 las revisiones no son aleatorias: se programan con modelos de riesgo y analítica de datos que cruzan tus CFDI, declaraciones, información bancaria, comercio exterior y registros de terceros. El disparador más común es la incoherencia entre lo declarado, lo facturado, lo deducido y lo cobrado en banco.